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Imagen captada en facebook |
Estoy totalmente de acuerdo. Rebelémonos, sí, pero conociendo la verdad, toda la verdad. Y la citada foto no dice la verdad, o al menos, no dice “toda la verdad”.
Es cierto que José María Aznar y Felipe González, además de su sueldo vitalicio como ex presidentes del gobierno de España, han aceptado integrarse en los consejos de administración de sendas empresas de energía, cargos por los que cobrarán las cifras que en la imagen se indican.
Pero esa no es “toda la verdad”. El señor Aznar, ocupa además un puesto en el consejo de administración de New Corporation, el imperio de comunicación del magnate Rupert Murdoch, incurso en varios procesos e investigaciones judiciales en Reino Unido, por lo que habría que añadirle a los 200.000 euros de la foto otros 100.000 euros más de retribución.
Y tampoco es “toda la verdad” lo que se afirma de Julio Anguita. De la fotografía se puede deducir que los ex parlamentarios tenemos derecho a una “pensión vitalicia”, sin explicar en qué cuantía ni qué condiciones previas hay que cumplir para poder disfrutarla. Y eso es radicalmente falso. Por lo tanto, es imposible que don Julio haya podido renunciar a algo a lo que no tenía derecho.
Me explico.
Durante las primeras legislaturas de nuestra actual democracia, las Cortes Generales establecieron un sistema para reconocer y/o complementar pensiones a aquellos parlamentarios que al dejar definitivamente su escaño se encontraban sin derecho a percepción, por las circunstancias que fuesen. Casos como los de Dolores Ibarruri o Santiago Carrillo, son un ejemplo claro de la imposibilidad de percibir ningún tipo de pensión. Este sistema permaneció en vigor sin una regulación concreta hasta que en el año 2006 el Boletín Oficial de las Cortes Generales número 278, publicó el Reglamento de pensiones parlamentarias y otras prestaciones económicas a favor de los ex-parlamentarios, aprobado por las Mesas del Congreso de los Diputados y del Senado en su reunión del día 11 de julio de 2006.
En su artículo 3, apartados 1 y 4, dice textualmente:
Artículo 3. 1. La cuantía de la pensión parlamentaria será la diferencia entre la cuantía de la pensión o pensiones percibidas, en su caso, de otros sistemas distintos al presente y la que resulte de aplicar a la cifra anualmente establecida como límite máximo de percepción de pensiones públicas los porcentajes establecidos en el apartado 4 de este artículo.
…
Artículo 3. 4. Los porcentajes a que se refiere el apartado 1 son los siguientes:
a) De siete a nueve años de mandato, el 80 por ciento.
b) Por más de nueve años y hasta once años de mandato, el 90 por ciento.
c) Por más de once años de mandato, el 100 por ciento.
Es decir, que la pretendida pensión vitalicia es en realidad un complemento de la que se tenga derecho a percibir, hasta llegar, en el mejor de los casos, al 100% de la pensión máxima establecida en el régimen de pensiones públicas.
Don Julio Anguita manifiesta que percibe la pensión de jubilación de maestro (en el año 2011, 2.207,54 euros brutos al mes por 14 pagas). Dado que la pensión máxima en el mismo año estaba establecida en 2.497,91 euros/mes, y teniendo en cuenta que el ex coordinador de IU y ex alcalde de Córdoba fue Diputado entre los años 1989 y 2000, es decir menos de 11 años, ha renunciado realmente a percibir un complemento de 40,58 euros mensuales por catorce pagas, que es exactamente la diferencia entre su pensión de maestro y el 90% de la pensión máxima, que es lo que le correspondería al haber sido diputado menos de 11 años.
P.D. Yo tuve el honor de ser Diputado por el PSOE representando a la provincia de Palencia durante 14 años, entre 1982 y 1996, año en el que me reincorporé a mi puesto de maestro, del que me he jubilado el pasado 31 de agosto. Tampoco he solicitado el complemento de pensión a las Cortes Generales, que en mi caso ascendería a 290,54 euros por catorce pagas. Es decir, que de una vez y espero que para siempre, DE PENSIÓN VITALICIA NADA DE NADA.