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José Luis Rodríguez Zapatero y el autor del blog,
con otros Diputados castellanos y leoneses.
Congreso de los Diputados 10-05-1988 |
El diario
EL PAÍS en su edición digital de hoy, afirma que “
Zapatero comunica a su equipo que ni adelantará las elecciones ni dimitirá”, con lo que, según el autor de la noticia,
Luis R. Aizpeolea, el presidente del gobierno desactiva las consecuencias negativas que su comentario informal durante la copa navideña con periodistas en la Moncloa, cuando afirmó que ya tenía toma una decisión sobre su presencia o no en las listas como candidato a la presidencia del gobierno para 2012, y que esa decisión la conocían su esposa y un dirigente del partido.
En el citado artículo se afirma que esta decisión de José Luis Rodríguez Zapatero, está tomada y está “
al margen de que él seas el candidato y de lo que digan las encuestas”.
Da a entender el articulista que, esta postura de
Zapatero ha introducido tranquilidad en las filas socialistas, tras un semana negra, en la que, después del citado anuncio “navideño”, se perdió en el Congreso la posibilidad de aprobar la conocida como “
ley Sinde” y se produjo el relevo de
Montilla por
Mas, tras la derrota socialista en las elecciones catalanas.
Personalmente opino que ambas decisiones de
Zapatero, “
ya tengo tomada una decisión sobre mi candidatura” y “
agotaré la legislatura sin tener en cuenta quién es el candidato y lo que digan las encuestas”, son, bajo la perspectiva del análisis político,
absolutamente improcedentes.
La decisión sobre la candidatura a la presidencia del gobierno en las elecciones generales,
deberá decidirse en los órganos y mediante los procedimientos que el PSOE tiente establecidos, en el momento que corresponda. Y para tomar la misma, se deberá tener en cuenta, en primer lugar, lo que es mejor para el país, y en segundo término, lo que es más conveniente para el proyecto político del Partido y para el resultado electoral.
Respecto a la decisión del momento en el que se convocan las elecciones generales, es cierto que la prerrogativa para hacerlo corresponde constitucionalmente al Presidente del Gobierno: “
El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, que será decretada por el Rey. El decreto de disolución fijará la fecha de las elecciones.” (
Artículo 115.1, de la Constitución Española de 1978)
Ahora bien, ¿qué persigue nuestra norma constitucional, y la mayoría de las de nuestro entorno, al conceder esta prerrogativa el Presidente del Ejecutivo? Pues desde mi punto de vista, dar al presidente de gobierno respectivo un instrumento que le permita, después de analizar todos los condicionantes políticos, económicos y sociales, convocar los comicios en el momento que mejor convenga al país, a su economía y a la situación social que se esté viviendo.
Es decir,
José Luis Rodríguez Zapatero, en el momento que
él crea más oportuno, deberá escuchar la
deliberación del Consejo de Ministros y
tomar la decisión que más convenga a la situación social, política y económica de España y, en el momento más idóneo, proceder a la disolución de las cámaras y a la convocatoria de elecciones generales. Esta decisión puede contemplar, evidentemente, el supuesto de agotar la legislatura y dejar que ambas cámaras finalicen sus respectivos mandatos según lo previsto en los
artículos 68.4 y 69.6 de nuestra norma constitucional.
Tomada esta decisión, el
Secretario General del PSOE, procederá,
mediante los mecanismos previstos en el ordenamiento estatutario de nuestro partido, a poner en marcha los mecanismos establecidos para la designación de candidatos y candidatas a las distintas circunscripciones electorales y, por supuesto, a la designación de candidato a la Presidencia del Gobierno. Y los
órganos y afiliados del PSOE deberán tomar esa decisión teniendo en cuenta lo que sea mejor para nuestro país y para el resultado electoral, puesto que si creemos que nuestro proyecto político es el mejor para nuestros conciudadanos, deberemos hacer todo lo posible para explicárselo y que nos vuelvan a dar su confianza para seguir gobernando.
En conclusión,
anunciar ahora mismo si va a ser o no candidato, o decir que va a agotar la legislatura, sean cuales sean las circunstancias políticas y sociales, me parece que
denota muy poca responsabilidad política y demuestra, en cualquier caso, poca confianza en su propia capacidad para continuar tomando las medidas que correspondan para salir de la crisis, y, además, introduce un debate en la sociedad que no corresponde ahora mismo establecer, y que no está correctamente planteado,
dando la sensación de que la decisión la toma solamente él, y que ya la tiene tomada, lo que limita de forma incomprensible su propia capacidad de maniobra, que está reconocida en nuestro ordenamiento legal por razones evidentes.