
El pasado 7 de marzo, vísperas del
Día internacional de la Mujer, la prensa palentina nos despertó con una gran
noticia: “La rehabilitación de Jardinillos, finalista de los Premios de
Construcción Sostenible de Castilla y León”.
La primera reacción de muchos,
incluida la mía, fue consultar el calendario y comprobar si, en una reedición
del Día de la Marmota, habíamos regresado al 28 de diciembre. Pero no, Google
no miente, al menos en la fecha, y en efecto no era el día de los “inocentes”. Justo
el día en el que el ayuntamiento capitalino, en una tardía y desaforada acción
de poda arremetía contra un buen número de árboles del parque de los
Jardinillos para intentar arreglar el daño causado a los mismos por la “rehabilitación
de Jardinillos”, nos enteramos que es finalista a un premio de “Construcción
Sostenible”, y que no era una broma de mal gusto. ¡Manda huevos!, que diría don
Federico Trillo.
Recordemos que este proyecto de
infausta memoria, pretendía eliminar 70
árboles sanos, que fueron salvados de la tala por la acción emprendida por el
colectivo “Una silla, una manta, un libro”, que, ante la cabezonería
y empecinamiento del Ayuntamiento, terminó ante los tribunales, que fallaron a
favor del colectivo, prohibiendo la tala de los árboles y condenando en costas
al consistorio. Costas que, por supuesto, no pagan los ediles responsables del desaguisado,
sino toda la ciudadanía de palentina.
Recordemos también que el mismo
colectivo, que por parte del señor concejal de Urbanismo, don Luís Fernández,
tuvo que soportar todo tipo de desprecios y descalificaciones en los medios de
comunicación, advirtió repetidamente durante el tiempo que duró la “rehabilitación”,
que el daño que las obras estaban causando al arbolado eran irreparables y que,
en poco tiempo, íbamos a ser testigos de sus consecuencias, como desgraciadamente
ha sido. Un número considerable de árboles, que estaban sanos antes de la obra,
y que curiosamente no es ninguno de los 70 propuestos para la tala inicial y
salvados por la justicia, tienen ahora que ser talados o podados salvajemente
por culpa de un proyecto que, incongruencias de la vida, es ahora finalista a
un premio que lleva el apellido “sostenible”. Insisto, ¡manda huevos!
Puede que la explicación a tamaña
barbaridad, esté en quién promueve los citados premios. Los Premios de
Construcción Sostenible de Castilla y León son una iniciativa de la Consejería de
Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y
León “en colaboración con el Instituto de
la Construcción de Castilla y León”. La colaboración de una Consejería que tiene
entre sus competencias temas con intereses tan contradictorios como “medio
ambiente”, “vivienda” y “ordenación del territorio”, con una Fundación que está
constituida por un Patronato que lo integran tres Universidades Públicas de
Castilla y León, y seis colegios
profesionales relacionados con el sector y la Asociación Empresarial que
representa a todas las empresas de Castilla y León, puede comenzar a
despejar el misterio, y más teniendo en cuenta que, la empresa adjudicataria de
la obra fue Ferrovial. Sí, esa que ahora fija su sede social fuera de España
por razones no muy bien explicadas, pero que todos y todas tenemos muy claras.
No me digan que no es para
quedarse de “granito” el que, como dice la nota de prensa que nos lo anunciaba
a bombo y platillo, se pretende distinguir con estos galardones, a los “proyectos
y actuaciones de construcción… que aporten aspectos relevantes, innovadores y
de integración que permitan demostrar su comportamiento sostenible y su contribución a
la revitalización y mejora de la calidad del espacio y la biodiversidad en los
entornos urbanos y rurales”. Parece ser que para los organizadores de
los premios de marras, talar árboles son motivo y destrozar con las obras
árboles sanos a diestro y siniestro, mejora la calidad del espacio y la
biodiversidad de los entornos urbanos.
Ahora eso sí, el concejal de
Urbanismo don Luis Fernández, se muestra exultante con la noticia y afirma con
total rotundidad que, “para el Ayuntamiento de Palencia es un orgullo que se
reconozca esta reforma integral del Parque de los Jardinillos, pues no solo es
un referente desde el punto de vista urbanístico y medioambiental, sino que
además es una actuación de la que nos sentimos particularmente orgullosos, pues
nos ha permitido recuperar un espacio emblemático de la ciudad, que estaba
entrando en desuso”.
En fin, me voy al “bolo” que da
título a este blog, porque se necesita mucha paciencia para aguantar semejantes
despropósitos.
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Podas salvajes en Jardinillos |
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