La libertad

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Miguel de Cervantes

sábado, 18 de enero de 2020

“Mis hijos son míos y no del Estado”



"Mis hijos son míos y no del Estado". Pablo Casado, Presidente del PP

Con esta aparente verdad de “perogrullo”, los dirigentes de la derecha y extrema derecha española retoman una batalla que parecía olvidada, pero que en cuanto pueden vuelven a reavivar: el derecho, y la obligación, que tienen las sociedades democráticas, cuyas leyes están inspiradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de educar a sus ciudadanos en el respeto a los  valores cívicos y democráticos.
Podríamos simplemente contestarlos con los hermosos versos de Khalil Gibran:
Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Pero me temo que en el crispado ambiente que vive la política y la sociedad española, no va a ser suficiente. Vamos a ver si somos capaces de conseguirlo, con más argumentos.
El conjunto de declaraciones que yo llamo de “perogrullo”, han surgido a raíz de la ocurrencia que están teniendo algunos gobiernos autonómicos, gobernados por el Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos y de Vox, de incluir lo que se ha dado en llamar el “pin parental”, nombre que oculta la capacidad de los padres de objetar, en nombre de sus hijos, la participación de éstos en determinadas actividades educativas.
Vayamos por partes. Cierto es que la Constitución Española de 1978, en su artículo 27.3, establece que “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Pero también es cierto, y así ha sido ratificado y sentenciado por el Tribunal Constitucional, que el ejercicio de ningún derecho tiene un carácter ilimitado. Como mínimo, está limitado por el derecho de los demás a ejercer también los suyos. Para entendernos, pongamos un ejemplo, también de “perogrullo” pues parece que son los únicos que entienden. Los españoles tenemos derecho a “circular libremente por el territorio nacional” (art. 19. CE). Este derecho tiene por supuesto muchas limitaciones, entre otras las normas de tráfico, y por supuesto una que seguro le es muy atractiva a estos defensores a ultranza de la propiedad privada: mi derecho a circular libremente por todo el territorio nacional, se encuentra limitado en cuanto me encuentro una valla o cerca que delimita la propiedad privada de otro, que también tiene sus derechos.
Podríamos poner muchos más ejemplos, paro vamos a entrar en el que es objeto de este debate.
Como ya he dicho, esta batalla forma parte de una guerra que la derecha y la ultra derecha española, con el apoyo incondicional de algunas organizaciones católicas y de la jerarquía más ultramontana de la misma iglesia, llevan desarrollando desde la llegada de la democracia a este país de nuestros dolores: su oposición frontal al derecho, o mejor dicho la obligación, que tiene una sociedad democrática de educar a sus ciudadanos en los valores propios de la misma, inspirados en la Declaración Universal de los DDHH.
En esta guerra  perdieron una primera batalla, cuando el Tribunal Supremo sentenció que los padres no podían ejercer objeción de conciencia para impedir que sus hijos cursaran la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Y ganaron la segunda cuando el PP aprobó la LOMCE, lo que supuso la desaparición de dicha materia.
Y aquí estamos de nuevo, en una especie de día de la marmota, con el personal alterado ante la mera posibilidad de que, de una forma o de otra, se eduque a nuestros hijos en el conocimiento y respeto al diferente, en la igualdad entre hombres y mujeres, en la lucha contra la homofobia y la xenofobia. En resumen, que se forme a ciudadanos críticos, conocedores de sus derechos y deberes, justos y solidarios, que sean capaces de convivir en un mundo cada día más complejo y multicultural.
Pues claro que tu hijos no son del Estado, pero tampoco son tuyos. Tus hijos son individualidades en construcción, que necesitan de una educación en los valores que son consustanciales con un sistema democrático que se dice respetuoso con los DDHH. Y ese Estado al que algunos demonizan y quieren reducir a la mínima expresión, tiene la obligación de proporcionar a esos hijos una educación que tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales (art. 27.2 CE).
Y hasta tal punto esto es una obligación del Estado que en el caso de que algunos padres no cumplan con sus deberes como tales, puede intervenir y quitar la tutela e incluso la patria potestad a los mismos.
Cualquier persona razonable estará de acuerdo en lo que debería hacer el estado en el caso de que unos padres, llevando al extremo el supuesto “derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (art. 27.3 CE), decidieran educar a sus hijos en la convicción moral  y religiosa de que a las mujeres se les debe practicar la ablación del clítoris; o en la cultura del sometimiento de la mujer al marido; o en que las personas tiene distintos derechos según el sexo, el color de su piel o su lugar de nacimiento.
Pues eso. Tus hijos no son tuyos, son hijos e hijas de la vida.

miércoles, 28 de febrero de 2018

A vueltas con la censura

DIARIO PALENTINO
28.02.2018
           El día de Navidad del año 1559, tras cuatro meses de estar reunido, el Cónclave eligió Papa a Giovanni Angelo Medici, sin ninguna relación con la poderosa familia florentina del mismo apellido, que adoptó el nombre de Pío IV. Con tres hijos  naturales que nunca se molestó en ocultar, este Papa sociable y tranquilo, consiguió concluir los trabajos del Concilio de Trento y recuperó para Roma la tradición renacentista de proteger a artistas y eruditos. A pesar de estos logros, pasará a la historia del arte como el promotor del imbraghettamento, el cubrimiento con telas pintadas de los órganos sexuales de las grandiosas figuras pintadas, entre otros grandes artistas del Renacimiento, por Miguel Ángel  Buonarroti en la Capilla Sixtina.
              En la magistral parodia de la sociedad española del siglo XVII que dibuja Gonzalo Torrente Ballester en su novela “Crónica del rey pasmado”, llevada al cine por Imanol Uribe con el título de “El rey pasmado”, se narra la crisis de estado que se produce cuando el rey Felipe IV, interpretado por el actor Gabino Diego, manifiesta la intención de ver a su mujer, la jovencísima Isabel de Borbón, desnuda. La crisis adquiere tales dimensiones, que el Gran Inquisidor convoca una cumbre de teólogos para tratar y analizar el asunto. En una escena de la película, se ve al Rey pidiendo las llaves de un cuarto especial donde se guardan extraordinarios cuadros de las colecciones reales, ocultos a los ojos del público por su contenido de figuras desnudas.
              En el siglo XVI, el Papa tiene tres hijos naturales, y en el XVII el Rey se va de putas, y no pasa nada. Pero el Papa ordena tapar las vergüenzas de las pinturas de la Capilla Sixtina, y la Santa Inquisición se reúne para estudiar si el Rey puede o no puede ver a su mujer desnuda. Un poco raro ¿no? Pues no tanto.
              En pleno siglo XXI estamos a un paso de repetir estas situaciones que nos parecen grotescas y anacrónicas. Cuando los historiadores de siglos venideros estudien los primeros años del presente  siglo, dejarán constancia de que, en ese tiempo, políticos que roban y que se saltan las leyes, son vueltos a elegir una y otra vez con el voto mayoritario de los ciudadanos. Y que a la vez, con un cinismo que asombrará a las generaciones futuras, son juzgados, multados y hasta encarcelados, escritores, cantantes y otros creadores artísticos por culpa de unos censores y unas leyes que pretenden limitar y cercenar la libre creación artística y la libertad de expresión garantizada en la Constitución de 1978.
              En esta España nuestra, parecemos vivir un permanente “Día de la marmota”. Estoy absolutamente convencido que muchas de las películas, novelas, revistas, obras de teatro, pinturas y otras creaciones artísticas de los años ochenta del siglo pasado, acarrearían en este momento la acción de la censura, y darían con los huesos de sus autores en la cárcel, o como mínimo, con una buena multa, y con sus obras retiradas y guardadas en el cuarto oscuro.
              ¿Terminará teniendo que pedir el actual rey Felipe VI, homónimo de su antecesor del siglo XVI, las llaves del cuarto para poder contemplar o leer las obras retiradas de la circulación por los modernos censores? Si la ciudadanía no reacciona a tiempo, así será.
              Para que esta situación no llegue a producirse, es urgente e imprescindible la derogación de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, con razón conocida como “ley mordaza”. Pero no es suficiente. Para conseguir revertir esta peligrosa tendencia, es preciso que los ciudadanos de este país no olvidemos nunca que la libertad es un bien que solo se echa de menos cuando se pierde. Y es también, muy importante, que no olvidemos el texto “Ellos vinieron”, del pastor luterano alemán Martin Niemöller, no del Bertolt Brecht: “Primero vinieron a buscar a los socialistas, y yo no dije nada,/porque yo no era un socialista./Luego vinieron para los sindicalistas, y yo no dije nada,/porque yo no era un sindicalista./Luego vinieron a buscar a los judíos, y yo no dije nada,/porque yo no era judío./Luego vinieron a buscarme, y no quedó nadie para hablar por mí." Así que, atentos.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Gracias por tu trabajo, compañera

Foto de El Norte de Castilla
Quiero felicitar a la compañera Miriam Andrés Prieto,  portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Palencia, y Secretaria General de la Agrupación Provincial de mi Partido, por la diligencia que ha demostrado en la vigilancia del uso del salón de actos de la Fundación Díaz-Caneja. Los ciudadanos palentinos podemos dormir tranquilos pues el “celo” de nuestra representante municipal nos garantiza que nadie va a utilizar de forma irregular el patrimonio inmobiliario de nuestra ciudad.

En el acta de la sesión de la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de la capital de 20 de enero de 2017, seguramente enterada de que el autor de este blog había solicitado la utilización de dicha sala para celebrar “un coloquio sobre la situación por la que atraviesa el Partido Socialista Obrero Español”, y que desde los servicios administrativos de la citada fundación se había concedido lo solicitado,  en el apartado de Ruegos y Preguntas, manifestó lo siguiente:

5) Manifiesta su disconformidad por el incumplimiento del Reglamento en la cesión uso del edificio Díaz Caneja, manifestando que se crea un precedente para su cesión a particulares, lo cual ve arriesgado. No solicita que se revoque su concesión, pero sí insistir en que se ha hecho mal, y comunicar a la persona encargada de ello su equivocación en el procedimiento.” (Copia literal del acta de la sesión)

¡Gracias compañera portavoz del PSOE! Gracias por tu celo in vigilando y por tu magnánima condescendencia al “no solicitar que se revoque la concesión”.

Dicho esto, y para que en el futuro tu ejemplar trabajo en el ayuntamiento siga siendo lo más provechoso posible para los intereses de los palentinos, quiero indicarte que a lo mejor donde deberías haber dirigido tu ruego es al Patronato de la Fundación Díaz-Caneja, y no a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento. También, y en aras a colaborar con tu magnífica labor de control en el consistorio, me gustaría informarte que, según consta en las actas de la propia Fundación, el salón de actos se ha cedido repetidas veces a “particulares”, entre otros al que suscribe. Puede que en aquellas ocasiones se te escapara el dato, o puede que en esta ocasión lo que te preocupara era el contenido del acto que se iba a celebrar, y que se celebró, el 24 de enero.

A lo mejor, y es “un suponer”, lo que te ha molestado es no poder impedir la celebración de dicho acto, y, ante la impotencia, no se te ocurre otra cosa que arremeter contra la “persona encargada de ello”, que estoy convencido que se ha limitado a cumplir con sus obligaciones.

Resumiendo y para que nos entiendan los posibles lectores de este humilde blog. Si lo que te molesta es que un grupo de militantes del PSOE palentino hayamos organizado un coloquio para hablar de la situación que está viviendo nuestro Partido, dilo y punto.

Es posible que tu diligencia y celo al preguntar sobre el asunto, tenga como consecuencia que en futuras ocasiones no se me conceda, ni a mi ni a otros posibles solicitantes, la autorización para el uso de dicho salón, lo cual sería una auténtica pena, pues entiendo que los recursos del municipio deben estar para ser utilizados y sacarlos el rendimientos que su inversión merece. Espero y confío en que los responsables de autorizar su uso piensen lo mismo. Pero ten la seguridad que no vas a conseguir que dejemos de organizar actos de este o similar formato. Algunos seguimos creyendo que la actividad política interesa a la sociedad, como por cierto se demostró por la altísima asistencia al coloquio, y por ello seguiremos trabajando para que ese interés público se satisfaga.

Antes de terminar, se me ocurre que una posible solución para que no lo tenga que pedir nadie a título particular, sería que fuera la Comisión Ejecutiva Provincial la que organizara este tipo de actos y la que solicitara el uso de éste o cualquier otro recinto.

En fin, para terminar, quiero felicitar de nuevo a la compañera Miriam Andrés por su celo en el trabajo municipal y darle las gracias por su generosidad al no solicitar que se me negara el uso del local. Aunque siempre cabe la posibilidad de que no la hubieran hecho caso.


domingo, 15 de enero de 2017

El PSOE se hunde

A la vista del título se podría uno imaginar que iba a hablar de los muchos acontecimientos que se están viviendo en “mi Partido” desde hace muchos meses: defenestración del primer secretario general elegido en primarias; cambio del no al PP por la abstención, sin consultar a la militancia; ruptura de la unidad de voto del Grupo Socialista; Gestora que se arroga competencias que no tiene; problemas con la integración de los compañeros del PSC en la estructura orgánica del PSOE; imagen pública de “gran coalición” con el PP en el Congreso de Diputados; claros y evidentes signos de pasteleo para evitar unas primarias con libre concurrencia; etc., etc.

Pero no, hoy no voy a hablar de estos graves e importantes asuntos, que nos dan indicios muy evidentes de que el PSOE está a punto de irse por el sumidero. Hoy quiero hablar de un hecho que se produjo ayer mucho más cerca de nosotros, concretamente en Guardo, y que, aunque pueda parecer un hecho menor ante los anteriormente citados, desde mi punto de vista indica claramente a que grado de descomposición está llegando el Partido Socialista Obrero Español.

domingo, 8 de enero de 2017

El pacto por la educación: ¿Una cabeza bien hecha, o una cabeza bien llena?

Artículo publicado en la revista digital del ATENEO DE PALENCIA.


Las familias, el profesorado, el alumnado, los sindicatos, las patronales de la educación, la iglesia Católica, los partidos políticos, el Gobierno,… es decir, toda la sociedad, lleva años reclamando la necesidad de un gran pacto educativo. En esto, todos parecen estar de acuerdo.
Ahora bien, si preguntamos qué pacto, el asunto seguro que se complica, y el acuerdo ya no será tan unánime. Y es lógico porque, antes de comenzar a pensar y debatir sobre “qué modelo educativo” queremos diseñar, tendremos que ponernos de acuerdo sobre “qué sociedad” queremos construir, ya que de la respuesta a esta segunda pregunta, dependerá la que demos a la primera.


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